jueves, 6 de noviembre de 2014

RICARDO QUARESMA

Salió del Sporting de Lisboa como la joven promesa que emigra al fútbol español para consolidarse y lograr la madurez que lo hará la estrella portuguesa del futuro. De esto nada se consiguió pues la piedra en el camino fue el equipo que lo fichó, el Barcelona. Tal vez fue mala suerte.

Jugó 21 partidos en la temporada 2003/04, 10 de titular y 11 de suplente, el saldo final, un gol. A fines de temporada llegaba la Eurocopa Sub-21 donde se esperaba pueda sustentar los 6 millones que se pagaron por él, pero a falta de pocas semanas, se lesionó el tobillo derecho y quedó fuera de carrera él y todas las esperanzas de los hinchas del Barza. 

Terminó la Liga 2004 y fue regresado a Portugal, siendo fichado por el Porto FC. 

Luego tendría nuevas oportunidades de jugar fuera de su país. El Inter de Milán lo contrató por unas temporadas, el Besiktas también se hizo de sus servicios y hasta en el futbol árabe tuvo presencia. Ahora está nuevamente en el Porto siendo llamado a su selección de vez en cuando.


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